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Agustín Carstens aboga por una ‘integración inteligente’ en revisión del T-MEC

27 de agosto de 2026 Jassiel Valdelamar
Agustín Carstens aboga por una ‘integración inteligente’ en revisión del T-MEC

Ante los nuevos retos de seguridad nacional, fragmentación comercial y competencia global, México, Estados Unidos y Canadá deben apostar por una “integración inteligente” que preserve los beneficios del comercio regional sin repetir los excesos de la globalización, planteó Agustín Carstens, exgobernador del Banco de México y exdirector general del Banco de Pagos Internacionales (BIS).

Durante su participación en el NADBank Summit 2026, Carstens sostuvo que la revisión del acuerdo comercial de Norteamérica (T-MEC) debe servir para corregir las deficiencias acumuladas en las últimas décadas, pero sin desmantelar la integración productiva que convirtió a la región en una de las principales plataformas económicas del mundo.

“Tenemos que reintroducir una integración inteligente, un desarrollo regional inteligente, unir fuerzas y avanzar, y estar mejor preparados respecto a nuestra competitividad como región frente al resto del mundo”, afirmó.

El economista consideró que el entorno internacional cambió de manera sustancial desde la época de la globalización basada en cadenas de suministro altamente eficientes y esquemas de producción “just in time”. La pandemia de COVID-19, las tensiones geopolíticas, la guerra entre Rusia y Ucrania y el creciente proteccionismo evidenciaron los riesgos de depender excesivamente de proveedores externos.

Por ello, advirtió que la respuesta no debe ser una fragmentación comercial que termine encareciendo la producción y reduciendo la capacidad de crecimiento.

“Lo que hemos hecho durante los últimos 20 o 30 años necesita corregirse en muchas cosas”, señaló, al considerar que la actualización del marco comercial debe “suavizar los bordes” de la relación económica regional, pero sin desechar los beneficios obtenidos.

Seguridad sí, pero sin abusos

Carstens reconoció que la seguridad nacional puede justificar medidas de protección en sectores estratégicos, particularmente después de las disrupciones provocadas por la pandemia. Sin embargo, subrayó que estas políticas deben aplicarse con prudencia.

Recordó que incluso Adam Smith, uno de los principales defensores del libre comercio, admitía la posibilidad de establecer protección cuando un país se volviera excesivamente dependiente del suministro de determinados bienes provenientes de otras naciones.

“Como todo en la vida, depende de cómo se haga y hasta qué punto se haga. Y, más que nada, si se abusa de ello”, sostuvo.

México, EU y Canadá deben mirar a China

El exbanquero central también llamó a los tres países de Norteamérica a adoptar una visión de largo plazo frente al avance de China, cuya capacidad productiva y tecnológica representa uno de los principales desafíos para la región.

Consideró inviable que México, Estados Unidos y Canadá busquen cortar por completo su interacción económica con China, debido a los beneficios que su producción y tecnología han generado para las empresas y consumidores.

“Es demasiado costoso para México, Canadá y Estados Unidos prohibir completamente cualquier interacción con China”, afirmó.

Sin embargo, también reconoció que existen prácticas chinas que deben ser atendidas y frente a las cuales Norteamérica debe actuar de manera coordinada. Carstens destacó que una de las fortalezas de China es su capacidad para planear con horizontes de largo plazo, anticipar cuellos de botella y prepararse para escenarios futuros, una práctica que, dijo, México, Estados Unidos y Canadá deberían adoptar.

“Necesitamos desarrollar la capacidad de pensar hacia adelante y estar preparados para lo que viene”, apuntó.

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