El transporte de lujo, como yates, aviones privados o carros costosos a los que sólo un porcentaje muy pequeño de la población puede acceder, podría dejar ingresos adicionales de hasta 234,774 millones de pesos al erario en caso de mejorar los instrumentos fiscales que se tienen, gravarlos y cobrar un precio justo al uso de la infraestructura pública, indicó un reporte de Oxfam México.
En su informe “Que el lujo pague su boleto: Impuestos al transporte VIP”, la organización civil destacó los efectos negativos que trae consigo este tipo de transporte de lujo no sólo a las finanzas públicas, sino también a la sociedad y al medio ambiente, por lo que se proponen una serie de medidas que pueden dejar ingresos públicos adicionales entre 30,497 y 234,774 millones de pesos anuales.
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“En México y el mundo, la crisis climática es una crisis de desigualdad. En un extremo, los más ricos generan una proporción desmedida de emisiones a partir de patrones intensivos de inversión, consumo y movilidad. Por su parte, las poblaciones más empobrecidas enfrentan con menos recursos los efectos del deterioro ambiental, las olas de calor, las sequías, las inundaciones y otros fenómenos climáticos extremos (...) Una de las expresiones más visibles de la desigualdad climática es el consumo suntuario o de lujo. Aquellos bienes cuyo consumo no es esencial y produce impactos ambientales desproporcionales”, se lee en el informe.
En México, el parque vehicular de lujo es bastante chico, y sólo un porcentaje reducido de la población puede acceder a este por el precio. En el caso de los aviones privados, el estimado del tamaño del sector es de 1,841, con un precio promedio de 35 millones de pesos.
Por su parte, existen alrededor de 1,796 yates en el país, con un costo promedio de 24.3 millones de pesos, mientras que el parque vehicular de los autos de lujo es de 417,740, con un costo promedio de 900,000 pesos.
“Los medios de transporte de lujo son de las formas más contaminantes de consumo suntuario, particularmente los aviones privados, los superyates y los autos de gama alta. Estos son responsables de un consumo energético sumamente alto, un uso intensivo e ineficiente de combustibles fósiles y un acceso concentrado en una minoría de muy altos ingresos. En pocas palabras, generan enormes cantidades de emisiones para beneficiar a muy pocas personas. Estos vehículos forman parte de una verdadera aristocracia del carbono”, indicó Oxfam.
Justicia fiscal y ambiental
Cobrar más y mejores impuestos a estos transportes de lujo, así como exigir el pago de derechos más justos por el uso de lugares públicos, es una forma de apoyar a la justicia fiscal y ambiental.
En este sentido, la organización propone tres escenarios que ayudan a recaudar más impuestos y dinero. El primero, con un potencial recaudatorio de 30,497 millones de pesos, se propone recaudar más con lo que ya se tiene, como ampliar el ISAN para medios de transporte de lujo, cobrar tarifas de atraque y derechos por permisos de aviones de lujo.
El segundo escenario es fortalecer el cobro de los derechos y crear un impuesto a los bienes de lujo, lo cual dejaría hasta 62,539 millones de pesos. Pero si a estas dos propuestas se añade la recuperación de la tenencia y una mayor fiscalización de los bienes de lujo que contaminan, se podrían obtener hasta 234,774 millones de pesos.
